Plan de Mantenimiento con Qualitus

Plan de mantenimiento

Cuando un consumidor compra un alimento, de alguna manera da por supuesto, que todos los controles en cuanto a higiene y calidad han sido cumplidos. Sin embargo, y quienes participamos de una u otra manera en seguridad alimentaria, sabemos que esto no siempre es obvio o inmediato.

El mantenimiento juega un rol fundamental, en el cumplimiento del plan de producción, así como en los controles de calidad. Muchas veces este rol es subestimado y es aquí donde se generan importantes cuellos de botella, además de pérdidas económicas significativas.

Buenas prácticas del plan de mantenimiento en seguridad alimentaria

Antiguamente la gestión del mantenimiento estaba muy focalizada en el área productiva y en los costos. El objetivo era reparar lo que se rompía e incorporar tecnología que aumentara la producción. Sin embargo, hoy no basta con ello. Es necesario incorporar además buenas prácticas de mantenimiento, para asegurar la calidad e inocuidad del alimento a lo largo de toda la cadena productiva.

Algunas de las buenas prácticas del plan de mantenimiento, que se incluyen, en lo que se considera un “proceso” más son las siguientes:

  • Mantenimiento preventivo. El concepto es totalmente contrario al de mantenimiento paliativo. La idea es anteponerse a la falla, al problema. Mediante una planificación efectiva y una asignación racional de recursos, se prevé las posibles fallas. Un plan completo de mantenimiento preventivo incluye la estimación de costos, entre los que se encuentran los de “no calidad”. Además, debe medirse, el impacto que una falla mecánica, por ejemplo, puede ocasionar en la calidad del alimento y su efecto en la salud del consumidor.

 

  • Capacitación en el proceso. Actualmente y cada vez más, las personas que trabajan en el equipo de mantenimiento son integradas a la capacitación acerca del proceso. El proceso de mantenimiento, y como todo proceso, interactúa de manera directa con el proceso de producción. El personal debe comprender y conocer las características del producto final, y de cómo se llega a dichas características. Porque es importante, por ejemplo, que no exista corrosión en una máquina que está en contacto directo con el alimento, por ejemplo.

 

  • Definición de procedimientos de trabajo conjunta. Con base en que el mantenimiento debe incluir procedimientos de trabajo, la definición de estos debe hacerse integralmente. Esto implica, una intervención activa, especialmente de los sectores productivos y de calidad.

Conclusiones: Que debemos conseguir?

Para que el plan de mantenimiento cumpla su rol protagonísta en la seguridad alimentaria, y además de las buenas prácticas, debe darse lo siguiente:

  • Confianza en el equipo. Todos los involucrados deben confiar plenamente en las estrategias definidas. Deben comprender en profundidad, y actuar de manera sensible ante todo factor que altere el equilibrio productivo.
  • Confianza en los otros sectores intervinientes. Debe haber un permanente trabajo cooperativo con los otros sectores. La retroalimentación debe provenir de dichos equipos y deben ser insumo vital para la elaboración de procedimientos y planificación de actividades.
  • Motivación. Al igual que sucede con cualquier otro equipo humano de trabajo, las personas dedicadas a tareas de mantenimiento deben sentirse motivadas. No solo están para reparar lo que se rompe, sino que pueden y deben, proponer y promover buenas prácticas de gestión.

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