Guía práctica de gestión de residuos en industria alimentaria

Gestión de residuos

Generalmente todos tenemos claro que los residuos son aquellos elementos que ya no representan valor para el proceso. Sin embargo, a veces se pierde de vista otro aspecto del tema, y en particular en la industria alimentaria: los residuos son aquellos elementos que además suponen un riesgo de contaminación. Ya sea por la contaminación cruzada, porque son fuente de alimento de plagas o porque son alimento de variada población microbiana, los residuos constituyen un desafío.

Gestión de residuos

Guía práctica de gestión de residuos en industria alimentaria

Algunas pautas prácticas de gestión de residuos son las siguientes:

  • Caracterización de los residuos. Este es el primer paso, definir los distintos tipos de residuos. En función de ello, se pueden establecer tratamientos ajustados a cada tipo. Naturalmente un tratamiento para un residuo sólido será distinto que para un residuo líquido o un agua residual. También es muy importante, la distinción entre residuos peligrosos de aquellos que no lo son. En el caso de las industrias alimentarias, los residuos peligrosos pueden estar dados por recipientes de reactivos, de productos de limpieza, y en el caso de las oficinas, las tintas de impresoras y dispositivos electrónicos.
  • Definición de puntos de generación. Una clara identificación de cuales son todos los lugares en los que se generan los residuos, es muy importante. Con base en esa información, se podrán definir actividades precisas.
  • Establecer planos y diagramas de flujo. Conocer cuál es el camino que siguen los residuos clarifica y ordena.
  • Conocer la regulación pertinente. Es responsabilidad de la organización conocer en cada caso, cuál es la ley y los reglamentos que aplican en cada caso. También este puede ser una de las mejores formas para identificar claramente cuando un residuo es o no peligroso. Esto puede variar en función del país y de la legislación vigente.
  • Definición de indicadores de control. Además de establecer un plan de acción, es vital contar con indicadores que permitan medir la efectividad de dicho plan.

    En este sentido, te damos algunas sugerencias:

 

Cantidad de residuos generados con base en cantidad de producto producido.

Porcentaje de recuperación.

Cantidad de agua consumida en general y en particular en procesos de tratamiento de residuos.

Consumo de energía. Como parte de una gestión ambiental integral, el consumo de energía siempre debe ser monitoreado. Se lo puedo relacionar con la cantidad de desechos.

La ley de las 4 R en tema de residuos

Porque además de gestionarlos, cada empresa, y las alimentarias no son la excepción, tiene el desafío de minimizar dichos residuos. Es precisamente en esta dirección, en la que se orientan los planes de acción.

Como norte y guía para el objetivo de minimizar residuos, se cuenta con la regla de las cuatro R, ¿en qué consiste? En lo siguiente:

Las cuatro R están dadas por los cuatro siguientes conceptos: reducir, reciclar, reutilizar y recuperar.

Con la reducción de los residuos, además de ayudar al medio ambiente, se estará trabajando en disminuir costos. Lo mismo cuando se recicle un material o se reutilice. Recuperar residuos y convertirlos en un producto de valor, parece ser una estrategia más que inteligente.

Si bien, a priori no parecen ser tan importantes, una gestión de residuos responsable debe ocupar un lugar muy importante en la agenda de trabajo.


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